
Congelar óvulos
La congelación de óvulos —vitrificación— preserva la calidad que tienes hoy, no la que tendrás en cinco años. No garantiza un embarazo después, pero sí te compra margen.
Vitrificación: los óvulos se conservan en nitrógeno líquido a menos de 190 grados bajo cero.
Se estimulan los ovarios para obtener varios óvulos en un mismo ciclo, se aspiran con sedación y se congelan mediante vitrificación, una técnica de enfriamiento ultrarrápido que evita que se formen cristales de hielo dentro de la célula.
Los óvulos quedan almacenados en nitrógeno líquido, a menos de 190 grados bajo cero, donde el tiempo deja de correr para ellos. Cuando decidas usarlos, se descongelan, se fecundan en el laboratorio y el embrión se transfiere al útero.
Es importante decirlo con claridad: congelar óvulos no es un seguro de embarazo. Es aumentar tus probabilidades futuras conservando material de mejor calidad que el que tendrías más adelante.
Se mide la reserva ovárica con antimülleriana y conteo de folículos, y se revisa tu historia. De ahí sale cuántos óvulos serían razonables para tu caso y cuántos ciclos harían falta.
Entre 8 y 12 días de aplicaciones para que maduren varios folículos en lugar de uno, con ultrasonidos de control para ajustar la dosis.
Un procedimiento de unos 20 minutos con sedación. No se siente y ese mismo día te vas a casa.
Los óvulos maduros se congelan de forma ultrarrápida. No todos los obtenidos son aptos para congelarse, y eso se te informa el mismo día.
Quedan resguardados en nitrógeno líquido. El costo anual de guarda y las condiciones se firman desde el inicio, por escrito.
Se descongelan, se fecundan mediante microinyección y el embrión se transfiere. Ese paso ya es un ciclo de fertilización in vitro.
Congelar óvulos no detiene el reloj, pero sí guarda una copia de cómo estás hoy. Y hoy siempre es mejor que dentro de tres años. Dr. Lorenzo González Berchelmann
La edad al congelar pesa más que cualquier otra variable. A los 30 se suelen obtener más óvulos y de mejor calidad que a los 38, y eso cambia por completo las probabilidades de que funcionen después.
En la valoración se revisa cuántos óvulos harían falta para tu edad y tu reserva, porque a veces se necesita más de un ciclo. Ese número se te dice antes de empezar, no después.
Preguntas frecuentes
Mientras antes, mejor. Antes de los 35 se suelen obtener más óvulos y de mejor calidad, lo que mejora mucho las probabilidades de que funcionen cuando decidas usarlos. Después de los 38 sigue siendo posible, pero suele hacer falta más de un ciclo.
No hay un límite de tiempo demostrado que afecte su calidad: a la temperatura del nitrógeno líquido la actividad biológica se detiene. Lo que sí aplica son las condiciones y el costo anual de almacenamiento, que se firman desde el inicio.
No. Ningún tratamiento de reproducción garantiza un embarazo, y desconfía de quien te lo prometa. Lo que hace es preservar la calidad que tienes hoy y mejorar tus probabilidades futuras respecto a esperar sin hacer nada.
Depende de la edad y de la reserva ovárica. No todos los óvulos obtenidos son aptos para congelarse, ni todos los congelados sobreviven a la descongelación. En la valoración se calcula el número razonable para tu caso y si haría falta más de un ciclo.
La aspiración se hace con sedación y no se siente. Los días de estimulación pueden dar inflamación y una molestia parecida a un cólico. Al día siguiente la mayoría retoma su vida normal.
No. Congelar óvulos preserva solo tus óvulos, sin necesidad de pareja ni de donante, y la decisión sobre con quién fecundarlos queda para después. Congelar embriones implica fecundarlos ahora, lo que tiene implicaciones legales y personales distintas.
Una valoración de reserva ovárica te dice si tiene sentido congelar en tu caso, y cuántos óvulos harían falta.