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Dr. Lorenzo González Berchelmann · Ginecología, Obstetricia y Biología de la Reproducción

Primeros pasos

¿Cuándo debo acudir con un especialista en fertilidad?

La regla general es un año de búsqueda si tienes menos de 35 años, y seis meses si tienes 35 o más. Pero hay seis situaciones en las que esperar ese tiempo es perder tiempo.

Por Dr. Lorenzo González Berchelmann Actualizado en septiembre de 2026 6 minutos de lectura
Mujer revisando un calendario junto a la ventana

La regla del año, y por qué existe

La recomendación internacional es clara: una pareja sin problemas conocidos que tiene relaciones sin protección logra el embarazo en el primer año en alrededor de ocho de cada diez casos. Por eso el punto de corte son doce meses.

Ese número no sale de la nada. Sale de observar que la mayoría de los embarazos ocurren en los primeros meses, y que después de un año la probabilidad mensual de lograrlo por cuenta propia baja lo suficiente como para que valga la pena estudiar qué está pasando.

A partir de los 35 años el plazo se reduce a seis meses. No porque a esa edad deje de ser posible, sino porque el tiempo empieza a pesar más y esperar otro semestre tiene un costo real.

Las seis señales por las que no conviene esperar

Hay situaciones en las que el reloj de los doce meses no aplica, porque ya hay un dato que sugiere dónde puede estar el problema. En esos casos acudir antes no es exagerar: es ahorrar meses.

  • Ciclos irregulares o ausentes. Si no sabes cuándo ovulas —o si no ovulas— el tiempo de espera no aporta información.
  • Dos o más pérdidas de embarazo. La pérdida recurrente tiene sus propios estudios y no hay razón para esperar.
  • Endometriosis diagnosticada o sospechada. Reglas muy dolorosas que limitan tu vida diaria merecen valorarse aparte.
  • Cirugías pélvicas o abdominales previas. Pueden haber dejado adherencias que afecten las trompas.
  • Un antecedente masculino conocido. Varicocele, criptorquidia, quimioterapia o una espermatobioscopía alterada.
  • Tener 38 años o más. A esta edad el margen para tratamientos escalonados se estrecha, y conviene saber pronto dónde estás parada.

Si te reconoces en alguno de estos puntos, una valoración temprana no significa empezar un tratamiento. Significa tener el mapa antes de seguir caminando.

Qué pasa en esa primera consulta

Mucha gente pospone la cita por lo que imagina que va a ocurrir ahí. La realidad suele ser menos aparatosa: se revisa tu historia, se ven los estudios que ya tengas y se hace un ultrasonido en el mismo consultorio.

De ahí sale un plan: qué falta estudiar, qué se puede descartar y cuáles son las opciones reales. En una parte de los casos el problema resulta ser algo puntual y corregible —la ovulación, la tiroides, un pólipo— y no hace falta ningún tratamiento de reproducción asistida.

Puedes leer el detalle de qué incluye en la página de la cita de fertilidad.

Por qué la valoración es de los dos

Cerca de la mitad de los casos de infertilidad tienen un factor masculino involucrado, solo o combinado con uno femenino. A pesar de eso, sigue siendo común que se estudie a fondo a la mujer durante meses antes de pedir la primera espermatobioscopía.

Es un estudio sencillo, no invasivo y barato comparado con casi cualquier otro del proceso. Pedirlo desde el principio evita que se pierda medio año buscando en el lugar equivocado.

Lo que una consulta de fertilidad no significa

No significa que tengas un problema. Una parte de las parejas que acude simplemente se lleva la tranquilidad de saber que todo está bien y que solo necesitan más tiempo.

No significa que vayas a salir con un tratamiento asignado. El diagnóstico va primero, y el tratamiento sale de ahí.

Y no significa que hayas fallado en nada. Buscar respuestas también es avanzar.

Dr. Lorenzo González Berchelmann
Dr. Lorenzo González Berchelmann Ginecólogo, obstetra y biólogo de la reproducción en Monterrey. Subespecialidad en Biología de la Reproducción Humana con aval de la UNAM. Cédula profesional 5487542.

Preguntas frecuentes

Otras dudas frecuentes sobre el momento de acudir.

¿Cuánto tiempo debo intentar antes de ir con un especialista en fertilidad?

Un año si tienes menos de 35 años y seis meses si tienes 35 o más. Ese plazo se acorta si hay ciclos irregulares, pérdidas de embarazo repetidas, endometriosis, cirugías pélvicas previas o un antecedente masculino conocido.

¿Es muy pronto para ir si llevo seis meses intentando?

No, sobre todo si tienes 35 años o más, o si hay alguna señal de alerta. Una valoración temprana no obliga a iniciar ningún tratamiento; sirve para saber dónde estás parada antes de que el tiempo cuente en contra.

¿Debo llevar estudios a la primera consulta?

Lleva los que ya tengas, aunque tengan tiempo: análisis de sangre, ultrasonidos, histerosalpingografía y la espermatobioscopía de tu pareja. Muchas veces no hace falta repetir nada.

¿Ir con un especialista en fertilidad significa que voy a necesitar in vitro?

No. Una parte de los casos se resuelve corrigiendo algo puntual, como la ovulación o un problema de tiroides. La fertilización in vitro es una opción entre varias, y se indica solo cuando el diagnóstico la justifica.

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Si llevas tiempo con la duda, una consulta la resuelve.

No es empezar un tratamiento. Es entender qué está pasando y saber cuáles son tus opciones reales.